“Lo que nos dan nuestros hijos”. La perspectiva de una madre en la educacion de los niños

La única vez que he entendido en mi limitado cerebro el significado de “para siempre”, fue cuando tuve en mi pecho por vez primera a mi bebé.
Recién nacida y completamente desnuda me apure en quitarme la bata para poder abrazarla y sentir el piel con piel que después de tantos meses de gestación necesitaba.
Cada niño, cada familia, cada mujer es único e irrepetible, cada situación de vida es diferente, pero hay cosas que se repiten a través de las experiencias humanas que sirven como referente para cada etapa.
Tengo dos hijas Emilia de 4 años y Gala de 5 meses, soy chilena, pareja de otro chileno, pero vivimos en España, como debe ocurrir en muchos casos después de enamorarnos decidimos ir a por hijos y tras ello decidimos que mientras él trabajaba para mantener el hogar yo me quedaría en casa criando a las nenas.
A pesar de la herencia genética cada niño trae consigo su propio carácter, modos y gustos, es gracioso como cada vez que hablas con una persona que no tiene hijos te dice las cosas “como deben ser”, pero los que tenemos hijos sabemos que no existe un patrón único, ni para darles de comer cuando no quieren, ni para dominar una rabieta, o para lograr la obediencia ante sus “¡NO!”, todo esto sabiendo que la violencia nunca es el camino.
Convertirse en madre es toda una tarea, antiguamente las mujeres estaban criadas para casarse y parir sin cuestionarse la vida, pero hoy a las mujeres de estas generaciones nos importa trabajar, tenemos expectativas, sueños individuales, carreras y creemos que la casa y los hijos solo son una parte de nuestras vidas.
La primera etapa de la maternidad es muy dura, parece mentira que alguna vez fui una adolescente que dormía hasta las tres de la tarde sin que nada interrumpiera mi sueño, hoy duermo cuatro horas completamente interrumpidas, despierto con la mínima carraspera de mi hija en su dormitorio a cinco metros de la mía, me levanto antes de las siete para tener la mínima dignidad que puede tener una persona… la ducha, el resto del día es sortear las dificultades naturales, si el bebe duerme puedes hacer algo, como limpiar, poner una lavadora, cocinar o comer, de lo contrario vas acompañada del llanto del bebe o del bebe encima, no hay mucho que escoger, los bebes esclavizan al punto que puedes pasarte la mitad del día aguantando las ganas de ir al baño sin darte cuenta…. Sin embargo te acostumbras y sobrevives.
A pesar de todas las renuncias que lleva criar a un hijo, me parece un lujo impagable, estar con ellos cuando aprenden cosas, motivarlos, educarles, estar ahí cuando están enfermos, cuando tienen miedo, entregarles esa seguridad de vivir en una familia, que se sientan apoyados y arropados les enriquece como personas, los vuelve seguros, se reconocen en ti, adoptan tus posturas, tus palabras, gestos y hasta las malas costumbres.
Los niños te vuelven a la niñez, es posible reinventarte como niño, te transportan con su inocencia con su entrega desmedida, no tienen filtros para decirte que te aman, que quieren estar contigo, que te invitan a un café, que te cuentan historias, escucharlos es maravilloso, sus palabras mal dichas, sus gestos adultos, sus voces infantiles, sus miradas cargadas de dulzura.
Criar a mis hijas es un regalo de la vida, la esclavitud que sientes al principio rápidamente va pasando, de pronto aprenden a caminar, hablar y necesitan socializar, ir al colegio y hacerse mayores, y cuando te ves con tiempo libre lo disfrutas muchísimo, te sientes libre y dueña de ti, pero te pasas el día pensando en ellos.
Creo que se puede ser feliz en la vida sin tener hijos, pero la experiencia de ser madre te transforma la vida, aprendes lo que es el amor real, irrenunciable, desmedido e incondicional, si no los tienes, no sabes lo que te pierdes pero si los tienes, no puedes imaginarte la vida sin ellos, el “para siempre” adquiere sentido y serias capaz de lo que fuera para hacerlos felices. A través de los hijos conocemos el miedo sentir que alguien depende de ti te hace madurar, te preocupas de no faltarles, de estar siempre para ellos y sacrificas todo para darles lo mejor.
A mí me encanta trabajar, ser independiente, disfrutar de mi tiempo y sentirme libre, pero he sacrificado todo eso por cuidar de ellas y amamantarlas, a veces es duro, porque los seres humanos somos animales de costumbres arraigadas, pero la satisfacción de hacer lo que crees correcto es mucho más gratificante, saber que cuando me llaman del colegio porque Emilia tiene fiebre puedo estar allí en cinco minutos me reconforta, quedarme a su lado en la noche si tiene miedo, verla en sus actividades o ayudarle con los deberes, ser su madre 100% me hace feliz, no he dejado de ser libre, ni independiente, ni trabajadora, esto dura un segundo, al siguiente serán mayores, tendrán su vida, sus actividades, amigos y yo tendré mi vida. Mientras tanto, saben que para lo que sea… Está su madre.

María Ángela Intveen Pérez
España

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6 Responses

  1. Perla Intveen dijo:

    Prácticamente te escucho hablar… nosotras también tenemos un para siempre, aunque haya distancia geográfica =( Las amo mucho!!

  2. Víctor dijo:

    Excelente articulo, creo que refleja de forma muy humana la experiencia de ser madre en todo el sentido de la palabra.

  3. Ximena dijo:

    Querida Angie!!!
    Me encanto tu articulo, fue un prepararme para lo que viene, es impagable estar en la crianza de los hijos, Gracias por tu bello relato, Cariños

    • Hamad dijo:

      El IBI debereda haber bajado ya que la vaoralción de la vivienda lo ha hecho casi en un 20%. Ased lo hice constar en un recurso ante el catastro ya que el Ayuntamiento deceda que la modificación corresponda a este Organismo y me contesta que NO CORRESPONDE la modificación porque la ponencia del municipio sigue vigente. Claro, la modifican cuando les interesa y entre ambos organismos se pasan la pelota. Hay que obligar al Ayuntamiento a bajar el IBI en el porcentaje que lo han hecho la vivienda, porque lo dice LA LEY.

  4. Mª. Teresa Pérez Hitschfeld dijo:

    Angie querida. Me siento tan feliz y orgullosa de cómo quieres a mis nietecitas y las cuidas. Eres una súper mamá. Me siento identificada porque es lo que yo sentí junto a uds. mis queridas hijas.También es una suerte tener un buen padre a tu lado. Entre dos es más fácil, grato y apoyador. TQM

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