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Opinión: Reflexionando acerca de la Educación Preescolar

Recordando aquellos años de universidad, en donde comenzó mi pasión por aportar con un “granito de arena” a la inclusión y paralelo a eso a la educación, es en ese momento cuando pienso que todo debe comenzar desde la edad pre- escolar, por lo cual hoy quiero hacer algunas reflexiones acerca del tema.

Por ejemplo que los niños puedan Contar hasta 100, decir los planetas de corrido, escribir su nombre y apellido, el abecedario, o crear oraciones con palabras y así sucesivamente; o presumir que los hijos saben muchas más cosas, incluso los de tres años, eso sólo nos llevará en un futuro, a una educación más desigual.

Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. La infancia no debe ser una carrera que arroja por resultado niños ganadores y niños perdedores.

Hay una autora, Alicia Bayer, quien se ha especializado en temas de infancia y quiero compartir con ustedes algunas cosas esenciales, que he estado reflexionando en el último tiempo:

• El niño o niña en edad pre-escolar debe saber que lo quieren por completo. Debe sentirse querido, respetado y ser parte de de un mundo que él poco a poco está explorando.

• Cuando vaya creciendo debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

• Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas, hasta incluso hacer una casa en el aire.

• Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le gusta aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro. En definitiva dejarlo ser, con la imaginación puede aprender mucho más, que bajo la estructura de los números o letras. Cada niño aprende bajo su propio ritmo.

• Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo y maravilloso.

Pero más importante y que todos los adultos y padres debemos saber:

• Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso es influyente al momento que el niño entre en la etapa escolar, ya que influirá en los factores socio afectivos (columna que profundizaré en el próximo número)

• Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni jardines caros, ni los juguetes más modernos, sino que, mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos, a revisar en conjunto si su hijo o hija es Feliz; y ustedes se preguntarán ¿Cómo se darán cuenta de eso? Y yo les respondo: Simplemente en los pequeños detalles que su hijo les hará notar; cosas simples, momentos de calidad, su sonrisa en la cara, sus ojos llenos de luz, ustedes como padres sabrán notarlo, de eso estoy segura.

• Que ser el niño más listo o más estudioso nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las “ventajas” que lo que les estamos dando son unas vidas tan llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

• Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro, Explorar, tener contacto con la naturaleza.

• Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos.

Lo más importante hacerlos sentir nuestra PRIORIDAD.

Columna de:

Elsa Bezamat Ramírez

Directora Social, Maule Scholar

Asistente Social, Licenciada en Trabajo Social

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